2.2. LA CONVIVENCIA COMO APRENDIZAJE CURRICULAR
En el preciso momento de relacionar el curriculum con la convivencia escolar y la calidad de la educación, estamos indagando y realizando una crítica constructiva al curriculum explícito, el currículum oculto y también el currículum nulo.
Con ello queremos dejar constancia de la importancia que tienen los aprendizajes para promover y garantizar la buena convivencia escolar. Por otro lado, se toma conciencia de los mensajes que subyacen del currículum y que no se manifiestan explícitamente.
A ello se suma la necesidad de investigar y de preguntarse por qué ciertos aprendizajes esenciales para la convivencia escolar, tales como la educación de derechos humanos, educación para la paz, educación para la resolución de conflictos en términos pacíficos, y educación para la tolerancia y la no-discriminación, así como la educación para la intersubjetividad y la alteridad, tienen escaso poder, legitimidad y presencia en el currículum.
Hemos plasmado con anterioridad la necesidad de hacer una crítica al curriculum propiamente dicho; pues bien, con ello queremos enriquecer el mismo a través de las distintas intervenciones sociales, con agentes que dirijan la transformación de la sociedad en cuestión. Todas éstas asumen funciones de seleccionar, trasmitir y evaluar la cultura desde un compromiso político al igual que desde un contexto social, económico, cultural, y, como no, internacional. Todo esto -que duda cabe- condiciona la convivencia en lo que a la educación respecta y, por tanto, es un buen indicador para abordar la buena relación entre los diversos componentes del centro educativo.
Desde el currículum vigente en la actualidad, es decir, el que nos proporciona la Ley Orgánica de Educación al igual que el currículum de nuestra Comunidad Autónoma existe una intención claramente manifiesta de que los estudiantes logren alcanzar una serie de objetivos de aprendizaje que están estrictamente vinculados con la convivencia en el centro.
Muchas veces lo reflejado en el currículum queda en pura utopía si consideramos que los centros escolares hacen una interpretación del currículum explícito, por lo que en varias ocasiones no consiguen trasmitir los valores de la buena convivencia. Así pues, muchos miembros de la comunidad escolar -desde el curriculum oculto- se hacen llegar mensajes que no sólo no favorece la convivencia escolar sino que además la perjudica, dificultándola y distorsionándola.
A la convivencia también contribuye como un instrumento primordial que tiene, la comunicación y el dialogo consiguiente para mejorar las relaciones humanas, así como los valores que priman en la educación, rechazando todo tipo de infravaloración y discriminación.
En suma queremos hacer llegar a nuestros futuros estudiantes que la cultura escolar que favorece la convivencia es constructora de un sujeto de derechos y responsabilidades. Es, por tanto, una cultura educativa diversa y plural acorde a nuestro régimen democrático que está recogido en el texto constitucional.
Con todo esto ha quedado suficientemente claro que la convivencia está íntimamente ligada al aprendizaje curricular, debiéndose mantener siempre unidas para conseguir una educación de calidad.